El Hantavirus constituye una enfermedad zoonótica (propagada desde animales hacia personas) originada por múltiples géneros virales pertenecientes a la familia Hantaviridae. Si bien no se trata de un padecimiento reciente, sus consecuencias tienden a ser graves cuando la identificación no ocurre de manera oportuna.
En las líneas que siguen, se presenta información exhaustiva sobre cómo funciona, los síntomas clínicos que pueden presentarse y las estrategias de prevención que están a tu disposición.
¿Cómo se transmite?
A diferencia de otros virus, el hantavirus no suele transmitirse de persona a persona (salvo excepciones muy raras documentadas en ciertas cepas). La vía principal es a través de los roedores silvestres (ratones colilargos, principalmente).
- Inhalación: Es la causa más frecuente. Ocurre al respirar aire contaminado por saliva, orina o excrementos de roedores infectados que se han pulverizado en el ambiente.
- Contacto directo: Tocar excrementos o nidos y luego llevarse las manos a la nariz, boca o ojos.
- Mordeduras: Aunque es menos común, la mordedura de un roedor infectado puede transmitir el virus.




