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Suministro en Ucrania: resiliencia y continuidad ante riesgos elevados

Ucrania: cómo planificar continuidad y resiliencia de suministro en entornos de alto riesgo


La guerra en Ucrania y su impacto regional y global han puesto de manifiesto la importancia crítica de planificar la continuidad y la resiliencia de la cadena de suministro en entornos de alto riesgo. Desde la interrupción de exportaciones agrícolas y el daño a la infraestructura energética hasta la fragmentación de rutas logísticas, las lecciones aplicables a operadores comerciales, organizaciones humanitarias y autoridades públicas son numerosas y urgentes.

Contexto y principales riesgos

Ucrania es un proveedor clave de cereales, aceite de girasol y materias primas industriales; antes de 2022 representaba una porción significativa del comercio mundial de trigo y aceite de girasol. La invasión y los ataques a infraestructura han generado riesgos combinados: físicos (daños en puertos, ferrocarriles y redes eléctricas), operativos (interrupciones de transporte y mano de obra), regulatorios y financieros (sanciones, controles de exportación y volatilidad cambiaria) y de seguridad (minas, ataques a convoyes, violencia).

Estos riesgos se reflejan en:

  • Bloqueos y amenazas en las rutas marítimas: la presencia de minas y diversos ataques contra embarcaciones restringen la actividad portuaria en el Mar Negro.
  • Desafíos logísticos: la disparidad en el ancho ferroviario respecto a la UE obliga a realizar transbordos adicionales y prolonga los plazos.
  • Cortes en el suministro energético: las ofensivas contra la red eléctrica provocan interrupciones en la producción y complican la conservación en frío.
  • Riesgos regulatorios y de cumplimiento: las sanciones y normativas en constante cambio demandan una supervisión jurídica permanente.

Evaluación de riesgos y escenarios

Una planificación eficaz arranca con un examen metódico:

  • Representar la cadena de suministro: identificar proveedores esenciales, zonas de concentración, rutas logísticas y capacidad disponible de inventario.
  • Valorar impacto y probabilidad: integrar evaluaciones cuantitativas (mermas de volumen, costes asociados) y cualitativas (vínculos estratégicos).
  • Definir escenarios escalonados: interrupciones menores (afectaciones breves), intermedias (paralización temporal de puertos) y críticas (movimientos masivos, deterioro prolongado de la infraestructura).
  • Estimar indicadores de resiliencia: tiempo objetivo de recuperación (TTR), periodo de supervivencia sin abastecimiento (TTS), nivel de servicio previsto y grado de concentración de proveedores (índices adaptados tipo Herfindahl-Hirschman).

Diseño de estrategia de continuidad

Las estrategias combinan redundancia, flexibilidad y capacidad de respuesta rápida:

  • Multifuentes: diversificar proveedores geográficos; priorizar contratos con alternativas fuera de zonas de conflicto.
  • Inventarios estratégicos: preposicionar existencias en puntos seguros; usar almacenamiento escalonado (local, regional, punto de redistribución).
  • Rutas alternativas: planificar corredores terrestres por Polonia, Rumanía y otras rutas ferroviarias; considerar transporte fluvial por el Danubio y puertos alternativos como medidas temporales.
  • Alianzas y colaboraciones: acuerdos con operadores logísticos, autoridades locales y organizaciones humanitarias para acceso prioritario y coordinación de corredores.
  • Contratos adaptativos: cláusulas de fuerza mayor claras, seguros de riesgo de guerra y acuerdos de pago que contemplen fluctuaciones y sanciones.

Acciones operativas específicas

Para implementar la estrategia, las operaciones deben adaptarse a las condiciones reales del terreno:

  • Transbordo y logística ferroviaria: se requiere invertir en infraestructuras que faciliten el cambio entre distintos anchos de vía, utilizando bogies intercambiables o mecanismos de transbordo mecánico que agilicen los procesos.
  • Moda de transporte flexible: se propone articular ferrocarril, carretera y transporte fluvial, priorizando el traslado terrestre hacia centros logísticos confiables cuando el acceso marítimo presente dudas.
  • Seguridad física: incluir medidas de protección en instalaciones, convoyes con escolta, protocolos para manejo de minas y capacitación continua del personal ante riesgos.
  • Respaldo energético: incorporar grupos electrógenos, microredes con energías renovables y sistemas de baterías que garanticen la operación de cadenas de frío y otros servicios esenciales.
  • Comunicación y visibilidad: emplear herramientas de rastreo en tiempo real, compartir datos de forma segura entre aliados y disponer de paneles de control que permitan reaccionar con rapidez.

Aspectos financieros y contractuales

La sostenibilidad financiera y la claridad contractual son esenciales:

  • Seguros y coberturas: contratar coberturas de riesgo político, riesgo de guerra y crédito a las cuentas por cobrar; revisar exclusiones y plazos.
  • Gestión de divisas y liquidez: estrategias de cobertura cambiaria y líneas de crédito contingentes para absorber shocks.
  • Cláusulas de contingencia: inclusión de mecanismos de arbitraje rápido, revisiones de precios y condiciones de entrega condicionadas por riesgo operativo.
  • Cumplimiento y sanciones: equipos legales para monitorear sanciones internacionales y adaptar rutas y contrapartes conforme a la normativa.

Tecnologías y digitalización

La tecnología impulsa una reacción más ágil y eleva la exactitud en cada proceso:

  • Plataformas de visibilidad: herramientas que unifican información de inventarios, transporte y factores de riesgo para detectar con antelación posibles interrupciones.
  • Modelos predictivos: evaluaciones de datos que permiten anticipar atascos operativos y perfeccionar tanto rutas como niveles de inventario.
  • Comunicaciones resilientes: satélites, infraestructuras redundantes y canales seguros que facilitan la operación en lugares afectados por daños en la red.
  • Pagos digitales y trazabilidad: mecanismos de pago que integran controles de cumplimiento junto con registros auditables sobre el origen y recorrido.

Gestión, articulación y permanencia institucional

La resiliencia requiere un liderazgo firme y una coordinación amplia entre sectores:

  • Centro de operaciones de continuidad: un equipo especializado con facultad para actuar con rapidez y articular compras, logística, finanzas y seguridad.
  • Escenarios y ejercicios: prácticas periódicas junto a proveedores y autoridades para comprobar la eficacia de los planes y los tiempos de reacción.
  • Relaciones con autoridades locales y multilaterales: convenios que faciliten corredores, permisos específicos y procesos prioritarios en aduanas y puertos.
  • Protección del personal: pautas de evacuación, asistencia psicosocial y cobertura de seguros para quienes operan en áreas de riesgo.

Señales y monitoreo permanente

La medición posibilita realizar ajustes:

  • Tasa de cumplimiento de pedidos comparada en periodos previos y posteriores a los incidentes.
  • TTR (tiempo de recuperación) promedio según cada tipo de incidente.
  • Concentración de proveedores y el grado de dependencia frente a materias primas críticas.
  • Exposición financiera ante posibles sanciones y fluctuaciones cambiarias.
  • Capacidad disponible en rutas alternativas y en puertos destinados a contingencias.

Situaciones reales y aprendizajes útiles

  • Iniciativa de corredores marítimos y terrestres: acuerdos temporales para reabrir exportaciones agrícolas demostraron que la coordinación entre estados y el sector privado puede desbloquear millones de toneladas, aunque con necesidad de medidas permanentes de seguridad y seguros adaptados.
  • Relocalización industrial: fabricantes del sector alimentario y automotriz que trasladaron líneas productivas hacia el oeste o a países vecinos redujeron la exposición inmediata, pero incrementaron costes logísticos y tiempos de adaptación.
  • Preposicionamiento humanitario: organizaciones que mantuvieron stocks regionales y redes logísticas preestablecidas lograron responder con mayor rapidez a desplazamientos de población y cortes de suministros.

Checklist operativo prioritario

  • Identificar a los proveedores más sensibles y evaluar los riesgos según su ubicación y la facilidad para reemplazarlos.
  • Definir niveles mínimos de inventario y seleccionar sitios protegidos donde almacenar anticipadamente insumos clave.
  • Acordar contratos que incluyan opciones de abastecimiento alterno y revisar con frecuencia las cláusulas de fuerza mayor.
  • Incorporar monitoreo en tiempo real de los envíos y del estado de las rutas utilizadas.
  • Adquirir coberturas de seguros por riesgo de guerra y analizar cuidadosamente las exclusiones aplicables.
  • Crear rutas logísticas sustitutas y formalizar alianzas con operadores situados en países colindantes.
  • Preparar esquemas de suministro energético de respaldo para instalaciones esenciales.
  • Llevar a cabo ejercicios de simulación y ajustar los planes a partir de la experiencia obtenida.

La resiliencia de la cadena de suministro en Ucrania exige una combinación de análisis riguroso, flexibilidad operativa y colaboración institucional. Las medidas que funcionan en el corto plazo —como rutas alternativas, inventarios estratégicos y seguros específicos— deben integrarse en una lógica de mediano y largo plazo que incluya inversión en infraestructura de transferencia, digitalización y gobernanza. La adaptabilidad y la anticipación, junto con alianzas entre sector público y privado, determinan la capacidad de mantener flujos críticos en escenarios de alto riesgo y de transformar la vulnerabilidad en mayor robustez sistémica.

Por Larura Infantino Costa

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