Al iniciar sesión o registrarte en Al Día Chile, aceptas nuestra Política de Privacidad y el uso de tus datos conforme al Reglamento General de Protección de Datos (GDPR).
Utilizamos tu información únicamente para gestionar el acceso, mejorar tu experiencia y ofrecer contenido personalizado.
No compartimos tus datos personales con terceros sin tu consentimiento.

Nueva Zelanda: RSE que impulsa bienestar laboral y protección ambiental

Nueva Zelanda: RSE que promueve bienestar laboral y protección de ecosistemas


Nueva Zelanda ha consolidado un modelo de responsabilidad social empresarial que articula el cuidado del entorno laboral con la preservación de sus ecosistemas singulares, combinando políticas públicas centradas en el bienestar, acciones corporativas innovadoras y colaboraciones con comunidades indígenas para impulsar un marco sostenible que beneficia simultáneamente a la sociedad y al medio ambiente.

Marco público y cultural que impulsa la RSE

Políticas y normas: el país introdujo un enfoque presupuestario centrado en el bienestar que mide resultados sociales, de salud mental y medioambientales más allá del crecimiento económico. La Ley de respuesta al cambio climático, modificada en 2019 y conocida como Ley de Cero Carbono, obliga a metas nacionales de reducción de emisiones y orienta a empresas y sectores a planificar la descarbonización.

Reconocimiento de derechos indígenas: la colaboración con comunidades maoríes es central. Los acuerdos y co-gestiones con líderes indígenas han permitido proyectos de conservación con legitimidad social y beneficios compartidos, integrando conocimientos tradicionales en la gestión ambiental.

Bienestar laboral: enfoques corporativos y ejemplos destacados

La RSE en Nueva Zelanda coloca un énfasis claro en la salud mental, el equilibrio entre vida personal y trabajo, la seguridad y el respeto dentro del entorno laboral, e incluye ejemplos y aspectos específicos relacionados con estas áreas.

  • Jornadas flexibles y prueba de jornada reducida: empresas neozelandesas pioneras implementaron pruebas de semana laboral reducida que mostraron mejoras en la satisfacción y la salud mental sin pérdida de productividad. Un caso notorio demostró reducción del estrés y mantenimiento de resultados operativos tras implantar una semana laboral de cuatro días.
  • Licencias y protección social: reformas laborales han ampliado derechos mínimos, como aumentos en las licencias por enfermedad pagadas, y han reforzado mecanismos de negociación colectiva para proteger empleos y condiciones.
  • Programas de salud mental en la empresa: muchas compañías invierten en espacios seguros, acceso a apoyo psicológico y formación en resiliencia, midiendo resultados mediante encuestas internas y tasas de absentismo.
  • Formación y transición laboral: programas de reentrenamiento vinculados a la transición energética ayudan a trabajadores del sector tradicional a migrar hacia empleos sostenibles, con apoyo público-privado.

Protección de ecosistemas: iniciativas nacionales, empresariales y comunitarias

Nueva Zelanda enfrenta desafíos ambientales singulares: altísima endemismo biológico, especies vulnerables y la presión de la agricultura intensiva. Las respuestas incluyen:

  • Iniciativas nacionales de erradicación de plagas: planes a largo plazo orientados a reducir o eliminar especies invasoras que depredan fauna nativa, apoyados por fondos estatales, empresas y voluntariado comunitario.
  • Conservación co-gestionada: proyectos donde el Estado y comunidades indígenas comparten responsabilidades de gestión de parques y reservas, combinando ciencia y conocimientos tradicionales para restaurar hábitats.
  • Compromisos corporativos con la restauración: empresas de distintos sectores financian plantaciones de especies nativas, programas de control de plagas y corredores ecológicos que mejoran conectividad y servicios ecosistémicos.
  • Gestión sostenible de recursos marinos: el uso de sistemas de cuota para pesca y la designación de áreas marinas protegidas contribuyen a la conservación de recursos pesqueros y a la biodiversidad costera.

Medición, transparencia y reporte

Las empresas relevantes han adoptado prácticas de reporte que combinan indicadores sociales y ambientales. Se observa una tendencia a:

  • medir bienestar laboral mediante encuestas de salud mental, rotación, absentismo y productividad;
  • reportar impactos ambientales con indicadores de emisiones, usos de tierra y resultados de restauración;
  • publicar metas a medio y largo plazo alineadas con objetivos nacionales de reducción de emisiones y conservación.

Ejemplos representativos

  • Empresa que probó la semana laboral de cuatro días: un experimento corporativo mostró mayor compromiso de empleados, reducción de estrés y mantenimiento de la producción, incentivando a otras empresas a replicar modelos flexibles.
  • Alianzas público-privadas para controlar plagas: proyectos financiados por empresas agroindustriales y fondos públicos permitieron liberar áreas forestales de mamíferos invasores, aumentando la supervivencia de aves endémicas y mejorando el turismo natural.
  • Programas de sostenibilidad en la cadena láctea: cooperativas y productores implementaron prácticas de manejo del suelo, reducción de escurrimientos y reportes ambientales para equilibrar productividad y protección de cuencas.

Resultados y desafíos

Los logros incluyen mejoras puntuales en bienestar laboral en empresas que adoptaron medidas integrales, avances en restauración local y mayor participación comunitaria en conservación. Sin embargo, persisten desafíos:

  • la disminución de emisiones en el sector agrícola continúa representando un desafío debido a su peso económico;
  • las especies invasoras demandan intervenciones constantes y una asignación de recursos prolongada;
  • la disparidad en la implementación de prácticas RSE entre distintas empresas obliga a fortalecer estándares mínimos y ampliar la transparencia;
  • la influencia del turismo junto con la expansión urbana hace imprescindible una planificación que armonice desarrollo y conservación.

Recomendaciones prácticas para empresas

  • Integrar metas laborales y ambientales: enlazar métricas de bienestar con propósitos de sostenibilidad para amplificar beneficios mutuos.
  • Colaborar con comunidades indígenas: la coadministración y la consulta previa refuerzan la legitimidad y aumentan la efectividad de las iniciativas de conservación.
  • Invertir en medición y transparencia: plataformas sólidas de información facilitan evaluar progresos y atraer capital orientado a la sostenibilidad.
  • Apoyar la innovación sectorial: impulsar el desarrollo de tecnologías para disminuir emisiones en agricultura y promover soluciones escalables de control de plagas.
  • Fomentar modelos laborales flexibles y formación: elevar la retención, el bienestar mental y el rendimiento mediante políticas laborales que valoren la vida más allá del trabajo.

El caso de Nueva Zelanda evidencia que una RSE bien aplicada surge de la articulación entre políticas públicas, acciones del sector privado y la implicación de la comunidad, con una orientación simultánea hacia el bienestar de las personas y la protección del entorno natural. Las principales enseñanzas destacan la importancia de incorporar metas sociales y ambientales desde la planificación estratégica, evaluar de manera abierta y promover colaboraciones que unan conocimiento científico y prácticas tradicionales. Este marco integrado facilita abordar retos estructurales con mayor legitimidad y eficacia, siempre que haya un compromiso constante, recursos adecuados y la disposición de ajustar las prácticas a las realidades locales.

Por Larura Infantino Costa

De Interés